Hace unos días acudí a la Escuela Oficial de Idiomas, en el campus de San Francisco, para ver una exposición de mi amiga Charo de la Varga: Poesía visual en ganchillo. Me encantó. Tanto las piezas de Charo como los poemas en distintos idiomas que varias de las personas asistentes recitaron en la inauguración.
Si bien Charo ha declarado para el Heraldo que se trata de algo “naif y divertido”, bueno, también lo suyo son los poemas de, digamos, amor y muerte:
Mi testamento
lo dejé escrito anoche
sobre tu cuerpo.
Abundantes calaveras, que ha interpretado estupendamente Javier Brox en el blog de Actividades de la Escuela de Idiomas. Con un toque mexicano. No puedo resistir la tentación de relacionarla con mis artistas preferidas.
Charo de la Varga, Polvo será.
Frida Kahlo, El sueño o La Cama (1940)
Charo de la Varga, Siempre juntas.
Ana Mendieta, Dando la vida (1975)
Charo de la Varga, Tête era
Mereth Oppenheim, Juego de desayuno en piel (1936)
Mención aparte merece la inauguración. Estábamos invitadxs a recitar poemas en cualquier idioma. Hubo traducciones de los poemas de Charo al francés, la propia Charo recitó a la premio nobel recientemente fallecida Wislawa Szymborska llamando al Yeti, pero quienes tiraron directamente al pecho fueron Elizaveta, una chica rusa que recitó en su idioma maravillosamente este precioso poema de Maiakovski y Leonora Lax, quien leyó este poema suyo que me cortó la respiración.
Mientras flotaba escuchando toda esta maraña de poemas, me acordé de otra exposición que he visto recientemente en Madrid, Nudos de Eva Lootz
Mientras flotaba escuchando toda esta maraña de poemas, me acordé de otra exposición que he visto recientemente en Madrid, Nudos de Eva Lootz
Eva Lootz, Nudos
En formato video, Nudos parte de este tradicional juego de niñas para ponerlo en relación con la capacidad humana de hacer común a la vez que señala el tejido, el trenzado, de lenguaje y pensamiento, según la autora "la mano izquierda, el inconsciente". Y escuchamos en off la voz de Eva contando fragmentos de cuentos como este:
... ella quería tejer la nieve. Cargó gran cantidad en su trineo y la tejió de forma primorosa. Mas al meterla en casa se convirtió en un gran charco de agua. Pero ella no quería tejer lo mismo que los demás, así que decidió trenzar los alientos de las gentes de su comunidad cuando se reunían en torno al fuego. Los trenzó de forma segura y delicada, pero cuando cada persona se retiraba al interior los alientos tejidos se disipaban en el aire...
Volviendo a Charo, esta es mi preferida:
Charo de la Varga, Ajuar
Charo: ¿me regalarás el ajuar cuando me case?
* Todas las fotos de las piezas de Charo son de Ricardo Duerto.




2 comentarios:
En lo que a mí me toca, es una exposición que no me ha traído mas que alegrías. Espero que sea así también para Charo y para los visitantes.
Javier Brox
qué bien! gracias Javier.
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