La pintora Séraphine de Senlis engloba varias de las características de la artista de finales del XIX, principios del XX: es pobre, autodidacta y loca. Una película recoge su vida y la pone de moda de nuevo. Sus cuadros de flores son la intelectualización de su percepción de la naturaleza y su forma de expresar lo único que parecía hacerla feliz.
La película, muy interesante, muestra cómo enloquecer todavía más a una persona ya frágil debido a actos aparentemente bondadosos. No deja de haber paralelismos vitales con la escultora Camille Claudel: su final, la intervención masculina, que fue determinante en sus vidas, la destrucción o dejación de gran parte de su obra... Es un buen descubrimiento para empezar el otoño.

1 comentarios:
Siempre me he preguntado lo mismo. Cuando algunos, interesadamente, nos convencen de que el arte solo puede ser fruto de una esquisita educación y formación: mentira
Gracias por la recomendación
Todos conocemos a Picaso... pero que pocos a Séraphine
Besos, todos los posibles,
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