Carmen Laforet es una muestra especialísima del pensamiento totalitario que envolvía el día a día de las mujeres pero con un añadido que, para ella, resultó devastador: era una creadora, una sensibilidad exaltada que en el único momento de libertad vital (siendo estudiante en Barcelona) fue capaz de escribir una novela renovadora de la literatura española del siglo XX. Esa capacidad fue anulada a lo largo de los años por sus propias inquietudes, sus contradicciones con la vida intelectual del momento y por su marido, que le impediría escribir nunca más sobre historias basadas en su propia vida.
Carmen Laforet intenta ser una buena ama de casa y cumplir así el sueño femenino inculcado a todas las mujeres, tiene 5 hijos (3 hijas y 2 hijos), y vive en pareja mucho más tiempo del que ninguno de los dos hubiera deseado. Pero conserva el extrañamiento por la vida que tan bien sabe mostrar Andrea, la joven protagonista de su mejor novela.
Hay un ingrediente más que hace interesante la complejidad de Carmen Laforet y a la vez hace de su experiencia algo extrapolable al resto de la sociedad de entonces. Exactamente a mitad de los cincuenta ella vive un proceso místico/beato que es resultado de su búsqueda de algo más de lo que la vida le ofrece (casa, niños, dificultades económicas y un intento siempre fallido de escritura que demostrara mantener el mismo nivel de su primera novela). Como efectivamente señalan los autores de su biografía, Carmen Laforet ensaya varias formas de huida y una de ellas es la religiosa. Lo curioso es que su acercamiento viene de la mano de una mujer, de la que, se insinúa a lo largo de la biografía, Carmen se enamoró de forma absolutamente reservada y secreta.
Pero todos sus intentos de huir (de su vida, de su compromiso literario con Destino y Planeta, de su imagen de ganadora y representante de una nueva literatura en el país) fallan ante una realidad que la enfrenta una y otra vez consigo misma. Realmente Carmen Laforet, que con Nada se alejaba totalmente de los esquemas que la nueva España forjaría para la mujer, peleó toda su vida por intentar amoldarse a esos esquemas impuestos y conservar al mismo tiempo su capacidad creadora. Desgraciadamente parece que no pudo resolver ni una cosa ni otra.
Nada es una novela conmovedora. Edgar Neville hizo una adaptación en el año 47, he encontrado un fragmento que puede que anime a leerla.
Pero todos sus intentos de huir (de su vida, de su compromiso literario con Destino y Planeta, de su imagen de ganadora y representante de una nueva literatura en el país) fallan ante una realidad que la enfrenta una y otra vez consigo misma. Realmente Carmen Laforet, que con Nada se alejaba totalmente de los esquemas que la nueva España forjaría para la mujer, peleó toda su vida por intentar amoldarse a esos esquemas impuestos y conservar al mismo tiempo su capacidad creadora. Desgraciadamente parece que no pudo resolver ni una cosa ni otra.
Nada es una novela conmovedora. Edgar Neville hizo una adaptación en el año 47, he encontrado un fragmento que puede que anime a leerla.

5 comentarios:
Qué tía más guay, a ver si me leo su Nada de una vez por todas.
Por cierto, fantáhtico el libro del verano. Muy profundo :)
Me han entrado muchas ganas de leer la biografía... y hoy he decidido hacer un máster de género... ya os contaré chicas...
buenoooo!! ¿cuál? en todo caso que lo disfrutes mucho!
estoy parando en un hotel en buenos aires por trabajo y quería saber si podría conseguir ese libro acá ya que me lo recomendaron..
Yo también hice una reseña de esta biografía, en parte en la línea de esta reseña vuestra. Dejo aquí el enlace:http://holdontightmarie.blogspot.com/2010/07/c-laforet-la-esfinge-con-secretos.html
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