Inteligente y ameno ensayo de esta socióloga y feminista marroquí, profesora en la
universidad de Rabat. A partir del concepto de harén, y de las diferentes percepciones del
mismo que existen en Oriente y en Occidente, la autora profundiza en las diferencias
simbólicas y culturales que definen las relaciones entre los sexos en el mundo islámico y en
el cristiano.
Sólo aquellos que se sienten desesperadamente frágiles y están convencidos de
que las mujeres tienen alas pueden crear algo tan terrible como un harén, una prisión con
apariencia de palacio. En gran cantidad de fábulas orales árabes, las mujeres están a
menudo en pie de guerra, son libres y “vuelan”. Frente a la imagen occidental del harén, un
lugar repleto de mujeres hermosas dispuestas a entregarse pasivamente a los caprichos
sexuales de su señor, en el imaginario musulmán las mujeres tienen que ver con el peligro y
el harén con la ansiedad masculina. En el arte y la literatura orientales, las mujeres son
conscientes de la injusticia del harén, son mujeres activas, saben cabalgar, disparar, son
cultas y de difícil sometimiento. El harén es en la cultura musulmana un lugar inseguro, allí
se representa la lucha de sexos, se considera que el poder femenino es imposible de
controlar. La autora relaciona esta construcción con el hecho de que los debates sobre la
democracia en las sociedades musulmanas se vuelven antes o después debates sobre los
derechos de las mujeres en dichas sociedades: las mujeres representan lo diferente, lo
heterogéneo. Por eso hay leyes que restringen sus movimientos y su acceso a lo público.
En el imaginario masculino occidental, el intercambio intelectual con las mujeres
es un obstáculo para la relación erótica. En el harén musulmán, real o imaginado, el cerebro
femenino es también un órgano erótico. La Sherezade oriental, la narradora de cuentos, es
una mujer cerebral y de ahí su atractivo sexual. Mernissi nos presenta a esta figura como la
de una mujer muy culta, gran estratega y mediadora que supo con su inteligencia remediar
una cuestión privada, psicológica, (la perversión de un sultán que habiendo sido engañado
por su favorita, temía y odiaba a las mujeres, asociando la sexualidad a la muerte y
ordenando cada noche la muerte de aquella joven con la que se acostaba), y una cuestión
política, (los continuos asesinatos de las jóvenes del reino, que estaban provocando una
situación de descontento y revuelta social).
Matisse, Odalisca con pantalones rojos. 1921
Sin embargo, este interesante personaje es desposeído de su cerebro y reducido a
un cuerpo sin palabras cuando cruza las fronteras occidentales. Para explicar esta cuestión,
la autora recorre y analiza las obras de algunos pensadores y artistas occidentales -Poe,
Kant, Ingres- dándonos las claves para comprender esta transformación.
El ensayo se cierra con un capítulo titulado “El harén de las mujeres occidentales
es la talla 38”, en el que Mernissi ironiza acerca de la oposición entre mujeres occidentales
liberadas/mujeres orientales oprimidas, señalando cómo los cánones consumistas de belleza
occidentales (delgadez, dietas, etc) se convierten también en un elemento represivo para las
mujeres del Norte.




2 comentarios:
Hola nos gusta vuestro blog, os invitamos a que nos conozcáis: http://www.somoslasigualias.blogspot.com
Besos
Gracias pequeñas criaturas,
suerte!!
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