domingo 28 de junio de 2009

Dama Sarashina, Sueños y ensoñaciones de una dama de Heian

Dama Sarashina, Sueños y ensoñaciones de una dama de Heian, Ediciones Atalanta, Girona, 2008, 161 pp.



No hay muchas oportunidades de disfrutar de la literatura escrita por mujeres orientales y todavía menos si es de la época medieval. La Dama Sarashina, de la que no se sabe su nombre real, dejó al final de su vida unos cuadernos (la mayor parte perdidos), en los que cuenta sus recuerdos de juventud. Escritos hace más de mil años, ella que se declara una gran lectora de historias literarias, escribe de forma íntima sin contar más que lo estrictamente necesario para entender los poemas que introduce en su relato. En realidad no quiere contar cómo vive sino cómo siente. Autobiográfia de las emociones, tan difícil, tan delicada, tan melancólica.

Su sentir más profundo no se refiere únicamente a hechos importantes en su vida, dolores profundos o heridas sin curar. Los cambios de la naturaleza como el florecimiento de una rama de ciruelo, que se seque un arroyo o caigan las hojas de un árbol llevan a la Dama Sarashina a sus más sentidos poemas, siguiendo la tradición japonesa más antigua. Es una mujer que mira.

 
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