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lunes, 25 de mayo de 2009

Las locas (5) El papel de pared amarillo




Charlotte Perkins Gilman (1860-1935) escribe este relato en 1892. La protagonista del mismo es una mujer que, como le había ocurrido a la autora, sufre lo que ahora llamamos una “depresión post-parto”, y se le receta una “cura de descanso”. También la autora había experimentado esta cura -siendo tratada por el promotor de la misma, el doctor S. Weir Mitchell- basada en la inmovilización de la paciente: cama y nada de ejercicio mental. A la protagonista del relato, su marido, médico, la ha llevado a vivir al campo, le ha prohibido escribir y le recomienda constantemente ponga freno a su dessbordada imaginación… su habitación/celda está empapelada con un papel amarillo plagado de arabescos, figuras… la reclusión se hace interminable, ella escribe sus impresiones en secreto… Sin poder leer ni relacionarse con el mundo, toma como texto a descifrar el enrevesado papel de la pared, como único espacio en el que proyectar su creatividad, que se convierte en locura debido a la reclusión…




¿El papel se mueve? ¿es una mujer la que repta entre los dibujos... son miles de mujeres… o… soy yo misma? Tengo que salir de debajo del opresivo dibujo del papel de la pared…


La autora envió su relato al doctor Mitchell, quien le aseguró, tras leerlo, que le había convencido de lo perjudicial del tratamiento. En castellano podemos leer este magistral cuento en la recopilación Cinco mujeres locas, editada por Lumen en 2001. (Gracias, AnaM, por prestármela!)




Y el estupendo análisis que Sandra Gilbert y Susan Gubar hacen del relato en La loca del desván.