
La filósofa feminista francesa Luce Irigaray ha propuesto la exploración de formas alternativas de subjetividad política feminista basadas en la búsqueda de una genealogía femenina y en la inmersión en el imaginario materno, revalorizando imágenes que representan la experiencia de proximidad con el cuerpo de la madre. Su lectura sugiere que lo materno puede transformarse en un lugar de resistencia al orden patriarcal, y un espacio de creación de un sistema simbólico diferente.
Traemos al mundo otras cosas además de criaturas, procreamos y creamos otras cosas además de criaturas: amor, deseo, lenguaje, arte, expresión social, política, religiosa, etc. Pero esta creación, esta procreación, nos ha estado secularmente prohibida y es preciso que nos reapropiemos esta dimensión maternal, que en tanto mujeres nos pertenece.
Traemos al mundo otras cosas además de criaturas, procreamos y creamos otras cosas además de criaturas: amor, deseo, lenguaje, arte, expresión social, política, religiosa, etc. Pero esta creación, esta procreación, nos ha estado secularmente prohibida y es preciso que nos reapropiemos esta dimensión maternal, que en tanto mujeres nos pertenece.
(Luce Irigaray, El cuerpo a cuerpo con la madre. El otro género de la naturaleza. Otro modo de sentir, laSal, Barcelona, 1985).

En El agua y la tierra originales. La sostenibilidad de la imagen, la artista Mapi Rivera (Huesca, 1976) reflexiona sobre el proceso de generación de la imagen desde sus fundamentos. Agua y tierra como elementos primordiales y luz como energía creativa que los anima. Para ello se crea una cámara de barro que es, al mismo tiempo, un útero para la transformación interior y una cámara oscura para el re-nacimiento de la imagen.
El cuerpo femenino, la propia artista, como quien reproduce hasta el infinito el primer gesto creador, entra en una cámara-útero de arcilla, en plena naturaleza, como si de una imagen se tratara, para regenerarse. Después la atraviesa como quien atraviesa la matriz cósmica, para nacer a la luz y gracias a la luz.
(Mapi Rivera, Ramón Casanova y Jorge Egea, El agua y la tierra originales. La sostenibilidad de la imagen. Zaragoza, Diputación Provincial, 2008).
Video de la acción.
3 comentarios:
por qué tanto interés en seguir sacralizando la maternidad? si las subjetividades se construyen en momentos y circunstancias particulares, ¿no nos hace más presas, el encerrarnos en una "identidad femenina"?, por más positiva y reconocida que sea... como puede ser "el ser madre"
No tengo ningún interés en sacralizar la maternidad, y siento que eso se pueda desprender de la lectura de la entrada, pues el objetivo era hacer una lectura política de la maternidad desde el feminismo.La mención a Luce Irigaray tiene que ver con su propuesta de transformar el lugar que ha ocupado la maternidad culturalmente y convertirlo en una práctica transgresora con respecto al patriarcado. Creo que es una apuesta del feminismo el darle la vuelta a cómo han sido codificadas las identidades, sean putas,monjas, lesbianas o madres, para convertirlas en agentes políticos que desestabilicen el orden impuesto y se sitúen en el centro de las políticas reales.
Muy interesante el punto de vista de la escritora, me llama mucho la atencion su interpretacion de lo que representa el cuerpo femenino.
Publicar un comentario en la entrada