
Siguiendo la brecha abierta en el último post en torno a las luchas de las mujeres negras, cambiamos de continente y presentamos aquí el trabajo de la artista afroamericana Kara Walker (1.969, California). El título de su última exposición en el Withney Museum: Mi complemento, mi enemigo, mi opresor, mi amor, revela la contradicción en la que está basada: la complejidad de las identidades culturales, que incluyen también a sus opuestos en su propia construcción.

Kara Walker desafía al público blanco, devolviéndole sus propios estereotipos racistas y sexistas mediante la subversión de los relatos visuales y literarios realizados sobre la población negra en el período justo anterior a la Guerra Civil norteamericana. Y al público negro, que ha de enfrentarse con una serie de “imágenes negativas” sobre su propia comunidad, las cuales proyectan de alguna manera cómo la visión del otro forma parte también de la propia.La crudeza del sentido de las imágenes contrasta con su limpieza y aparente sencillez formal, siluetas recortadas en papel inspiradas en películas de animación.
Humor Negro.

Fuente: Juan Antonio Álvarez Reyes en ABCD.
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