domingo 19 de julio de 2009

Dama Sarashina, Sueños y ensoñaciones de una dama de Heian (2)

Dama Sarashina, Sueños y ensoñaciones de una dama de Heian, Girona, 2008, 161 pp.
Nuestra dama japonesa no cuenta estrictamente su vida porque su vida parece un camino de sueños. Sueños/fantasías de juventud en sus lecturas heróicas. Sueños/deseos sobre sus deberes como dama en el servicio del palacio real. Sueños/amor al caballero japonés con el que habla a través del biombo. Incluso sus peregrinaciones están alejadas de la cotidianeidad.

Sueños que son elementos para analizar su vida y sus carácter: Así he pasado mi vida como una nube errante en el vacío de las ensoñaciones, de sueño en sueño, y sin hacer buenas acciones ni acumular méritos. (p.151)
El pensamiento reverencial y de huída por medio de los sueños que revela Sarashina se sigue destilando hoy en los relatos manga femeninos.


sábado 11 de julio de 2009

Oriente y Occidente. Fatema Mernissi


Fatema Mernissi: El harén en Occidente. Madrid: Espasa, 2001




Inteligente y ameno ensayo de esta socióloga y feminista marroquí, profesora en la

universidad de Rabat. A partir del concepto de harén, y de las diferentes percepciones del

mismo que existen en Oriente y en Occidente, la autora profundiza en las diferencias

simbólicas y culturales que definen las relaciones entre los sexos en el mundo islámico y en

el cristiano.

Sólo aquellos que se sienten desesperadamente frágiles y están convencidos de

que las mujeres tienen alas pueden crear algo tan terrible como un harén, una prisión con

apariencia de palacio. En gran cantidad de fábulas orales árabes, las mujeres están a

menudo en pie de guerra, son libres y “vuelan”. Frente a la imagen occidental del harén, un

lugar repleto de mujeres hermosas dispuestas a entregarse pasivamente a los caprichos

sexuales de su señor, en el imaginario musulmán las mujeres tienen que ver con el peligro y

el harén con la ansiedad masculina. En el arte y la literatura orientales, las mujeres son

conscientes de la injusticia del harén, son mujeres activas, saben cabalgar, disparar, son

cultas y de difícil sometimiento. El harén es en la cultura musulmana un lugar inseguro, allí

se representa la lucha de sexos, se considera que el poder femenino es imposible de

controlar. La autora relaciona esta construcción con el hecho de que los debates sobre la

democracia en las sociedades musulmanas se vuelven antes o después debates sobre los

derechos de las mujeres en dichas sociedades: las mujeres representan lo diferente, lo

heterogéneo. Por eso hay leyes que restringen sus movimientos y su acceso a lo público.

En el imaginario masculino occidental, el intercambio intelectual con las mujeres

es un obstáculo para la relación erótica. En el harén musulmán, real o imaginado, el cerebro

femenino es también un órgano erótico. La Sherezade oriental, la narradora de cuentos, es

una mujer cerebral y de ahí su atractivo sexual. Mernissi nos presenta a esta figura como la

de una mujer muy culta, gran estratega y mediadora que supo con su inteligencia remediar

una cuestión privada, psicológica, (la perversión de un sultán que habiendo sido engañado

por su favorita, temía y odiaba a las mujeres, asociando la sexualidad a la muerte y

ordenando cada noche la muerte de aquella joven con la que se acostaba), y una cuestión

política, (los continuos asesinatos de las jóvenes del reino, que estaban provocando una

situación de descontento y revuelta social).



Matisse, Odalisca con pantalones rojos. 1921


Sin embargo, este interesante personaje es desposeído de su cerebro y reducido a

un cuerpo sin palabras cuando cruza las fronteras occidentales. Para explicar esta cuestión,

la autora recorre y analiza las obras de algunos pensadores y artistas occidentales -Poe,

Kant, Ingres- dándonos las claves para comprender esta transformación.

El ensayo se cierra con un capítulo titulado “El harén de las mujeres occidentales

es la talla 38”, en el que Mernissi ironiza acerca de la oposición entre mujeres occidentales

liberadas/mujeres orientales oprimidas, señalando cómo los cánones consumistas de belleza

occidentales (delgadez, dietas, etc) se convierten también en un elemento represivo para las

mujeres del Norte.



domingo 28 de junio de 2009

Dama Sarashina, Sueños y ensoñaciones de una dama de Heian

Dama Sarashina, Sueños y ensoñaciones de una dama de Heian, Ediciones Atalanta, Girona, 2008, 161 pp.



No hay muchas oportunidades de disfrutar de la literatura escrita por mujeres orientales y todavía menos si es de la época medieval. La Dama Sarashina, de la que no se sabe su nombre real, dejó al final de su vida unos cuadernos (la mayor parte perdidos), en los que cuenta sus recuerdos de juventud. Escritos hace más de mil años, ella que se declara una gran lectora de historias literarias, escribe de forma íntima sin contar más que lo estrictamente necesario para entender los poemas que introduce en su relato. En realidad no quiere contar cómo vive sino cómo siente. Autobiográfia de las emociones, tan difícil, tan delicada, tan melancólica.

Su sentir más profundo no se refiere únicamente a hechos importantes en su vida, dolores profundos o heridas sin curar. Los cambios de la naturaleza como el florecimiento de una rama de ciruelo, que se seque un arroyo o caigan las hojas de un árbol llevan a la Dama Sarashina a sus más sentidos poemas, siguiendo la tradición japonesa más antigua. Es una mujer que mira.

lunes 15 de junio de 2009

Tres canciones sobre Lenin

Por casualidad me llega este documental titulado "Tres canciones sobre Lenin" de Dziga Vertov. La primera canción, la que aparece en este video, quiere demostrar lo que supuso de liberación para las mujeres turcas la entrada del pensamiento y la prácticas marxistas en su país.
Hay algo en este video que me emociona, tal vez por su ingenuidad, tal vez por las imágenes llenas de fuerza, porque ellas sobresalen y pueden con la intencionalidad publicitaria con la que se hizo en 1934. Al final, la verdad más profunda que perseguía Vertov se apodera de todo.
Y, cómo no, lo veo también como parte de "nuestra" historia.

video




Gracias a Luis y a Javier

martes 9 de junio de 2009

Las locas (7) Anne Sexton



Cuenta Diane Wood Midlebrook, la biógrafa de nuestra admirada poeta Anne Sexton, que Anne fue internada en diferentes ocasiones en clínicas psiquiátricas y que, hasta su muerte, realizó terapias con distintos psicólogos. Si bien estas terapias no la libraron del suicidio, sí que fueron utilizadas por la autora como un medio para profundizar en su escritura y lograr esa honda voz subterránea que la caracteriza. En 1955 se produce su primer internamiento. Tiene 28 años, acaba de dar a luz a su segunda hija, se ha intentado suicidar y se le diagnostica una depresión post parto. Los años cincuenta fueron los peores del siglo XX para las mujeres occidentales. La segunda guerra mundial les había permitido trabajar y adquirir cierta autonomía en ausencia de los hombres. Tras ella, muchas mujeres quedan sin empleo, han de volver a casa y se produce una exaltación de los valores tradicionales de madres y esposas que tan bien analiza Betty Friedan en La mística de la feminidad.

El proceso creativo de Sexton, que trababa inseparablemente análisis, escritura y locura, consistía en “hablar el lenguaje” en un estado de trance. Esto implicaba poner su mente en blanco y, como una medium, vehicular imágenes y asociaciones espontáneas que registraba por escrito. Llamaba a esto “ordeñar el inconsciente”. Después, el yo consciente organizaría la narración poética.
(Referencia: Benegas, Noni "Anne Sexton y el poema confesional" en García Rayego, R. De mujeres, identidades y poesías, Madrid, Horas y horas, 1999)

Reproducimos aquí sólo el principio de uno de sus poemas en Vive o muere

HUYE EN TU BURRO (1962)

Porque no había otro lugar
al que huir,
regresé a la escena de los sentidos perturbados,
regresé anoche a la medianoche,
llegué en la espesa noche de junio
sin equipaje o defensas,
entregué el dinero y las llaves del coche,
y me quedé tan sólo con un paquete de cigarros Salem
igual que un niño se aferra a un juguete.
Yo misma firmé en donde un extraño
pone una X con tinta-
porque esto es un hospital psiquiátrico,
no un juego de niños.


Y la propia Sexton recitando.

sábado 30 de mayo de 2009

Las locas (6). Ofelia

William Shakespeare, Hamlet, Acto cuarto, escena XII


CLAUDIO.- ¿Cómo estás, graciosa niña?
OFELIA.- Buena, Dios os lo pague... Dicen que la lechuza fue antes una doncella, hija de un panadero. ¡Ah! Sabemos lo que somos ahora; pero no lo que podemos ser. Dios vendrá a visitaros.


Ofelia, la más loca. La víctima que sufre la más clara injusticia de la venganza de Hamlet. La mujer que enloquece de dolor ante la muerte de su padre a manos del hombre al que ella sigue amando y con el que sabe que nunca podrá vivir (después de todo ella es testigo del famoso monólogo de Hamlet). Éste es el monólogo de Ofelia:


¡Ay! ¡Mísera! ¡Cielos!
¡Torpeza villana!
¿Qué galán desprecia
ventura tan alta?
Pues todos son falsos,
le dice indignada.
Antes que en tus brazos
me mirase incauta,
de hacerme tu esposa
me diste palabra.
Y él responde entonces:
Por el sol te juro
que no lo olvidara,
si tú no te hubieras
venido a mi cama.


¿Todas las mujeres engañadas se vuelven locas? La locura como último refugio ante lo incomprensible. La juventud y la locura también van de la mano y ella lo dice: Sabemos lo que somos pero no lo que podemos ser

El
bel canto es un espacio emocional perfecto para mostrar la locura. Además de Lucia de Lammermoor otras mujeres enloquecen en escena, generalmente por desamor. Ofelia también está y es una de las más bellas.


video
"Escena de la locura, 2ª parte", Hamlet de Ambroise Thomas

lunes 25 de mayo de 2009

Las locas (5) El papel de pared amarillo




Charlotte Perkins Gilman (1860-1935) escribe este relato en 1892. La protagonista del mismo es una mujer que, como le había ocurrido a la autora, sufre lo que ahora llamamos una “depresión post-parto”, y se le receta una “cura de descanso”. También la autora había experimentado esta cura -siendo tratada por el promotor de la misma, el doctor S. Weir Mitchell- basada en la inmovilización de la paciente: cama y nada de ejercicio mental. A la protagonista del relato, su marido, médico, la ha llevado a vivir al campo, le ha prohibido escribir y le recomienda constantemente ponga freno a su dessbordada imaginación… su habitación/celda está empapelada con un papel amarillo plagado de arabescos, figuras… la reclusión se hace interminable, ella escribe sus impresiones en secreto… Sin poder leer ni relacionarse con el mundo, toma como texto a descifrar el enrevesado papel de la pared, como único espacio en el que proyectar su creatividad, que se convierte en locura debido a la reclusión…




¿El papel se mueve? ¿es una mujer la que repta entre los dibujos... son miles de mujeres… o… soy yo misma? Tengo que salir de debajo del opresivo dibujo del papel de la pared…


La autora envió su relato al doctor Mitchell, quien le aseguró, tras leerlo, que le había convencido de lo perjudicial del tratamiento. En castellano podemos leer este magistral cuento en la recopilación Cinco mujeres locas, editada por Lumen en 2001. (Gracias, AnaM, por prestármela!)




Y el estupendo análisis que Sandra Gilbert y Susan Gubar hacen del relato en La loca del desván.

 
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